Profesionales en la Práctica y Enseñanza del Método Pilates

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En la actualidad ya no es una sorpresa el hecho de que el Pilates se ha convertido en una actividad física demandada por un gran número de usuarios, no obstante a medida que avanzamos en el tiempo nos vamos dando cuenta de los errores que cometemos a la hora de juzgar a nuestros profesionales. 

Después de un estudio realizado en más de 50 instalaciones, en las cuales se llevaba a cabo dicha actividad y valorando cada uno de los parámetros que creemos deben tener dichas instalaciones, nos hemos dado cuenta de que a día de hoy existe un problema de percepción en cuanto a la idea de comprender y enseñar el el método Pilates. Dicha percepción, entre comillas, mal interpretada no es otra que la falta de comprensión de todos los que nos dedicamos a la enseñanza, de aquello que verdaderamente importa. Voy a comentar brevemente la percepción que hemos tenido en nuestro estudio de calidad llevado a cabo:

  • Por un lado nos encontramos a técnicos formados en esta actividad física, los cuales poseían un gran control de todos y aquellos ejercicios que realizaban en sus sesiones y las cuales están incluidos en los distintos manuales de enseñanza. Éstos profesionales eran capaces de realizar todos los ejercicios de dicho manual sin ninguna dificultad, sin embargo eran incapaces de resolver cualquier tipo de duda que le surgían a sus clientes, todo ello relacionada con la practica de actividad física y la salud. Tampoco se sentían con la confianza de poder realizar una planificación de sus clases, en cuanto a los alumnos que acudían a sus sesiones, los ejercicios eran elegidos al azar sin ningún tipo de sentido ni objetivo en sí, pero todos coincidían en algo, y era que para dar clases sólo de Pilates no hacía falta que fuesen catedráticos, algo bastante dramático teniendo en cuenta el hecho de que nuestro trabajo se lleva a cabo con personas día a día.

  • En la otra cara de la moneda aparecían aquellos técnicos que contaban con una formación académica acorde con el trabajo que llevaban a cabo, pero sin embargo se habían puesto a dar pilates, según ellos, fotocopiándose unos manuales que le habían prestado otros compañeros, dramático también, no??, sin tener ni mucho menos conocimientos específicos de dicha actividad física y cayendo en los errores de confundir los distintos accesorios con los que cuentan las máquinas de pilates, y con la consiguiente repercusión que de ello se derivaba a sus clientes.

Llegados a este punto nos damos cuenta de que somos nosotros mismos los que hacemos de nuestra profesión aquello de lo que no estamos orgullosos y dando con ello que muchos de nuestros clientes no lleguen a valorar un buen servicio prestado por profesionales que no buscan otro fin que el bienestar de su estado de salud.

Esperamos que el día a día nos lleve a la comprensión de que el trabajo lo debemos realzar nosotros mismos. 


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